10 cosas que debes saber sobre la carrera profesional en automoción

Si estás pensando en orientar tu carrera profesional hacia el mundo de la ingeniería de automoción, quizás te resulte útil conocer algunas cosas y consejos que, yo personalmente, hubiese agradecido recibir antes de comenzar mis estudios universitarios. Por desgracia, los orientadores académicos que te vas encontrando a lo largo de la juventud no siempre conocen en profundidad aquello sobre lo que aconsejan y, en ocasiones, desconocen totalmente el horizonte laboral al que te enfrentarás en un futuro. Espero que los siguientes puntos consigan aclararte el camino un poco más:

1. No aplicarás casi nada de lo estudiado (salvo excepciones)

Y digo salvo excepciones porque si orientas tu carrera hacia la investigación, ya sea en instituciones públicas o en empresas privadas, es casi seguro que tengas que aplicar diariamente todos aquellos conocimientos técnicos que aprendiste durante los estudios académicos.

Si no es así, probablemente no volverás a ver una sola fórmula matemática o física. Aplicarás los conocimientos técnicos, pero será de una forma indirecta para comprender y resolver problemas. De lo que sí harás uso será de las habilidades personales que ganaste durante la carrera académica, la forma de pensar y analizar las cosas, cómo y dónde buscar soluciones, colaborar en equipo, comunicación, en definitiva, a buscarte la vida para resolver problemas.

2. Si no tienes vocación dedícate a otra cosa

Estaba dudando de si poner este punto en primer lugar, dado que quizás sea el más importante de todo el listado, y además se podría extrapolar a cualquier profesión o actividad que realices en la vida.

Suponiendo que tengas una vida laboral de 40 años, pasarás 1/3 de esos 40 años (13,3 años) trabajando, otro tercio durmiendo y otro tanto de “ocio”. Es decir, la mitad de tu vida despierto estarás realizando una tarea profesional. Si es haciendo algo que no te gusta, no te quepa duda de que se convertirá en tu peor pesadilla. Y de hecho, la gran mayoría de gente que realiza una actividad sin vocación o interés alguno, acabará abandonando dicha actividad por su propio pie.

No es necesario que te apasione enormemente o que solo vivas para ello, pero si al menos un mínimo nivel de curiosidad por todo lo relacionado con la ingeniería, el automóvil y su tecnología será necesario si quieres tener una vida profesional agradable en este campo.

Aún recuerdo a un compañero de facultad que había comenzado a estudiar ingeniería aeronáutica. Lo abandonó y se vino ha hacer industriales. A pesar de ser una persona inteligente y con capacidad sobrada, admitía abiertamente no sentirse atraído en absoluto por el mundo ingenieril y recuerdo que me decía: “¡yo no quiero acabar diseñando lavadoras!”. Lógicamente acabó abandonando la carrera en 2° curso. Una lástima que necesitase invertir tres años de su vida para conocer su falta de vocación en la ingeniería. Hoy en día se dedica a otra actividad y, hasta donde yo sé, está feliz y se siente realizado.

Aún así hay casos peores, en los que descubres tu falta de vocación cuando has acabado la carrera o estás a punto de acabarla. Ahí la marcha atrás es mucho más costosa. En ese caso, si tienes la oportunidad de redirigir tu futuro ¡hazlo!, si no, te deseo mucha paciencia para aguantar lo que te espera.

3. ¿Aún no dominas tres idiomas importantes? ¡Estás tardando en empezar!

Un tema ya tratado en mi post sobre el perfil del ingeniero de automoción. Hoy en día somos todos conscientes que los idiomas son igual o más importantes que los propios conocimientos técnicos. Eso sí, selecciona muy bien los idiomas que estudies, ya que no todos tienen la misma importancia. La misma variará en función de factores como el sector o la zona geográfica en la que vayas a desarrollar tus actividades.

Tu idioma nativo y el inglés se dan por descontado. Adicionalmente necesitarás mínimo otro más. Algunos de los más valorados en automoción son: inglés, español, alemán, francés y chino. Mi consejo, cuanto antes empieces con ellos mejor. Tuve amigos y compañeros de facultad que decidieron comenzar a estudiar idiomas cuando terminaron los estudios universitarios, ¡gran error! Un idioma extranjero no se aprende en un año, ni en tres, y probablemente nunca llegues a dominarlo completamente.

La “titulitis” y las escuelas de idiomas están muy bien para tu autoestima personal, pero si tienes la ocasión, sal al extranjero para aprender el idioma, vete solo y aléjate de cualquier hispanohablante. Me lo agradecerás.

4. Te será relativamente fácil encontrar trabajo

Digo relativamente porque, si lo comparamos con otras profesiones, la de ingeniero en el sector del automóvil es por suerte una profesión con baja tasa de paro. Al menos eso indican algunas estadísticas, donde las titulaciones de ADE e Ingeniería Industrial en España siguen siendo las más demandadas por las empresas.

Con esto no estoy afirmando que, nada más acabar los estudios vayas a encontrar trabajo ni que, si lo encuentras, vaya a ser en el sector, posición o con las condiciones que te gustaría. La masificación de licenciados y la pobre estructura industrial española hará que tengas que competir con miles de ingenieros igual o más dispuestos que tú a entrar en el mercado laboral. Con suerte podrás encontrar algo dentro de tu Comunidad Autónoma, si no, tendrás que ampliar fronteras.

Los tiempos en los que, estando aún en clases del último curso de la carrera eras visitado por reclutadores de las mayores empresas industriales para ofrecerte un puesto de trabajo, acabaron. Hoy en día hay exceso de ingenieros, bueno en realidad hay exceso de todo, lo que falta es industria que pueda absorberlo.

5. No acabarás trabajando en la F1 (muy probablemente)

¿Qué joven adolescente apasionado de los vehículos y su tecnología no ha soñado con ser un futuro ingeniero de la F1 o trabajar para Ferrari (por ejemplo)?

No es por ser aguafiestas, pero una ducha de realidad viene muy bien, sobre todo cuando piensas que orientando tu carrera a este sector te garantizará llegar a dicha meta, y nada más lejos de la realidad. Por supuesto que los hay, pero son solo unos pocos en comparación con la cantidad de ingenieros que se requieren en el resto del sector, por lo que muy probablemente acabes en la industria auxiliar o en empresas sin tanto renombre.

No obstante, si ese es tu sueño te animo, ya que tendrás que trabajar y “moverte” mucho hasta llegar a conseguirlo.

6. Siempre habrá alguien que sepa más que tú

¡Ya tenemos los ingenieros desde hace décadas colgado el sambenito de sabelotodos y prepotentes como para que ahora vengas tú, un futuro ingeniero, a alimentar aún más dicho tópico dándotelas de listillo pensando que serás ingeniero y sabrás más que nadie! Pues de nuevo te llevarás un jarro de agua fría, ya que creerás que sabes algo sobre algo pero en realidad no sabrás nada sobre casi nada.

La figura española por antonomasia del ingeniero es aquel ingeniero generalista que sabía mucho de todo. Igual te diseñaba un circuito de una instalación eléctrica como que te calculaba el rendimiento de un motor térmico o te arreglaba una placa controladora electrónica.

Eso desapareció, los tiempos actuales fomentan y valoran la especialización. Especializarse no es decir que eres ingeniero de automoción, o mecánico, o eléctrico, o de materiales, etc. Especializarse es desarrollarse profesionalmente en un sector concreto, en una posición concreta, con un producto y proceso determinado y realizando unas tareas concretas. Es decir, que te puedes encontrar ingenieros especialistas en diseñar y analizar roscas de métrica 6, por poner un ejemplo extremo.

En pequeñas empresas sigue teniendo tirón el ingeniero generalista, pero si te adentras dentro de grandes corporaciones automovilísticas o de competición te encontrarás personal muy especializado, que saben muchísimo sobre una materia concreta, y seguro que con más años de experiencia que tú. Por lo tanto, por favor humildad ante todo, quizás algún día llegues a ser experto en algo, pero seguro que no será en los 10 primeros años de tu vida profesional.

7. ¡La mecánica es ingrata!

Expresión que recuerdo con cariño y que me solía decir un ex-compañero de trabajo. ¡Y no le faltaba razón! Y es que ser ingeniero generalmente no es un camino de rosas. Primero para llegar a serlo, y después durante tu carrera profesional, encontrarás un sinfín de obstáculos, en un entorno altamente competitivo y en donde un pequeño despiste puede costarte caro. Un profesor mío de facultad solía decirnos: “El peligro de ser ingeniero es que necesitaréis muchos años para ganaros una buena reputación, que en cuestión de segundos podréis perder”.

Es una profesión donde, por lo general, nadie te regalará nada, si quieres que se te valore no solo tendrás que esforzarte muchísimo, sino que deberás demostrarlo con hechos y resultados. Aquí no sirve creerse el mejor si no sabes o no puedes demostrarlo. Muchas horas de esfuerzo, y eficientemente utilizadas serán la clave. A cambio, no esperes grandes recompensas materiales o económicas, sino la satisfacción personal de hacer un buen trabajo en algo que te apasiona y, si tienes la suerte de contar con un buen equipo a tu alrededor, ganar su reconocimiento y respeto.

8. Prepárate para el nomadismo

Según nuestra querida RAE:

  • Nomadismo (De nómada e -ismo). 1. m. Antrop. Estado social de las épocas primitivas o de los pueblos poco civilizados, consistente en cambiar de lugar con frecuencia.

Se entiende ¿no? No estamos en una época primitiva, ni los ingenieros de automoción son poco civilizados (aunque alguno de esa condición si que te encontrarás), pero cambiarás de lugar muy frecuentemente, ya sea viajando o cambiando de residencia. La industria de automoción es global, se acabó el pensamiento local. Quizás no viajes tanto como un comercial, pero si que se requerirá tu presencia en distintos lugares geográficos a menudo, sobre todo si trabajas para una empresa medianamente grande y global.

Se acabó eso de nacer, crecer, estudiar, trabajar y morir en tu pueblo. Si tienes suerte encontrarás un trabajo en tu país, si no, prepárate para hacer las maletas con billete internacional…

Por lo tanto, si no te gusta viajar o no estás dispuesto a alejarte de tus raíces originarias, este mundo no es lo tuyo. Es más, ninguna empresa de automoción se interesará por ti.

9. Valdrás para mucho más que para ser ingeniero

Ser ingeniero no es solo hacer planos, proyectar o diseñar cosas técnicas. Un ingeniero ha de saber también analizar situaciones, problemas y buscar sus soluciones de la forma más eficiente, entre otras cosas.

Como he dicho antes, cada vez se tiende más a la especialización, por lo que existe el riesgo (o ventaja) de especializarse en un campo únicamente. Aún así, en dicho campo específico un buen ingeniero no solo servirá para centrarse en temas técnicos profundos, sino que deberá tener la capacidad de analizar y ver los problemas desde una perspectiva global.

Si además de tener buenos conocimientos técnicos eres una persona con otras habilidades de gestión, análisis y visión, te aseguro que tendrás muchas puertas abiertas en tu vida profesional. Eso sí, no todas estas habilidades son intrínsecas a un ingeniero por el mero hecho de serlo, muchas de ellas deberás adquirirlas o aprenderlas, y otras tantas forman parte de la propia persona por su naturaleza.

Mi consejo, trata de esforzarte por obtener el mejor perfil de ingeniero de automoción.

10. No te harás rico trabajando (salvo excepciones)

¿Cuántas veces habré y cuántas más tendré que aguantar aquello de: “tú eres ingeniero y ganas mucho dinero,…”? El pasado de los ingenieros ha quedado en la consciencia social de que somos personas extraordinarias no solo intelectualmente sino en cuanto a capacidad adquisitiva se refiere. ¡Y nada más lejos de la realidad actual!

Aquel tiempo en que los ingenieros se contaban con los dedos de una mano y se les ponía un folio en blanco para que escribiesen su salario en los contratos de trabajo, se acabó hace mucho. Por supuesto que hay ingenieros que ganan bastante dinero, pero nada especial que los diferencie de otras profesiones.

Como ya he dicho, hoy en día sobran ingenieros y sobra de todo. Es cierto que somos muy valorados, pero aún así la ley de la oferta y la demanda hace que los salarios sean mediocres. El nivel salarial depende de multitud de factores, tales como el sector, tipo de empresa, lugar geográfico, puesto, valía de la persona,…

Lo que es indignante es ver que tu salario es igual o incluso menor que el de otras profesiones cuya responsabilidad, cualificación, esfuerzo e inversión ha sido mucho menor. Que un ingeniero recién graduado cobre 3.000€ mensuales netos no me parece razonable, ya que probablemente dicha persona no aporte tanto valor a la empresa durante sus primeros años. Pero tampoco es justo que se le paguen 800€, lo cual a penas le permitirá independizarse. Hoy en día se tiende más al segundo caso que al primero, lo cual es un indicativo de que algo no marcha bien.

El punto positivo que veo en nuestra profesión es, que al contrario de lo que pasa con otras profesiones, el paso de los años suele ser un plus y rara vez una desventaja. Si sabes moverte adecuadamente dentro del sector es posible que en 5 ó 6 años tengas acceso a un salario que te permita vivir dignamente. Eso sí, ¡olvídate de hacerte rico por el simple hecho de ser ingeniero!

Espero haberte abierto los ojos un poquito, que sepas lo que te espera y, si aún así estás decidido, ¡mucho ánimo!

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